Muchas veces nos
encontramos con no saber cuando regar nuestras macetas, ni cuanta
agua es suficiente. Y aunque no es lo único, el agua es una de las
necesidades de la planta que la caracterizan. Cada especie tiene unas
necesidades de luz, temperatura y humedad que si se cumplen
lograremos mantenerlas en plenitud de desarrollo.
Intuitivamente
sabemos que cuando hace calor, necesitan más agua, que las crasas y
cactus necesitan menos agua que las demás, y que en lugares muy
calefaccionados necesitan humedad ambiente.
Aplicando ese
instinto y la observación podremos ir adecuando los riegos a cada
planta, y a cada época del año. Voy a darles unos simples consejos
para ayudarles a aquellos que tengan dificultades en esto.
- Nunca dejar un plato con agua debajo de la maceta. El plato es para recoger el exceso, que debemos luego quitar, o para regar desde abajo, llenando el plato para que la planta tome lo que necesita...y luego quitamos el resto de agua. A excepción de las plantas acuáticas, las raíces necesitan respirar, y el exceso de agua no lo permite, la tierra pierde todo su oxígeno, fomentando la aparición de hongos, pudrición de raíces, pudiendo incluso morir la planta.
- En la mayoría de las plantas es más beneficioso esperar a que la tierra esté seca para hacer otro riego. Esto se hace imprescindible cuando se trata de plantas crasas.
- En el caso de ambientes calefaccionados podemos pulverizar agua sobre las plantas diariamente o poner un recipiente con agua cerca de las plantas, la cual se irá evaporando y aportará al ambiente humedad. Otra opción es poner piedrecillas o conchillas en el plato de la maceta, para poner agua en él y que la maceta no esté sumergida en el agua.
- Para plantas que requieren humedad constante, o riego a diario, hay en el mercado algunos artilugios que permiten un riego gradual y hacen que no tengamos que estar tan pendientes. Uno de esos artilugios son los regadores de porcelana, que constan de un recipiente pequeño con una punta de porcelana porosa que va transpirando el agua que le ponemos dentro. La punta va enterrada en la maceta, y basta con que al regar dejemos ese pequeño recipiente lleno, para asegurar humedad a la planta por un lapso más largo de tiempo.
- Si el agua de la que disponemos tiene demasiada cal, perjudicara la absorción de algunos nutrientes. Podemos dejar el agua en una garrafa toda la noche para que decante parte de la cal y así mejorar la calidad del agua antes de regar. También podemos aprovechar el agua que transpiran los aparatos de aire acondicionado, que generalmente se recoge en garrafas, y suele ser muy pura, o el agua de lluvia si tenemos la oportunidad de recogerla.
En la última foto, vemos un esquema del fabricante de los dosificadores de riego. Debemos asegurarnos que no quede aire en el conducto para que funcione correctamente.



