miércoles, 23 de septiembre de 2015

El riego de mis macetas

Muchas veces nos encontramos con no saber cuando regar nuestras macetas, ni cuanta agua es suficiente. Y aunque no es lo único, el agua es una de las necesidades de la planta que la caracterizan. Cada especie tiene unas necesidades de luz, temperatura y humedad que si se cumplen lograremos mantenerlas en plenitud de desarrollo.
Intuitivamente sabemos que cuando hace calor, necesitan más agua, que las crasas y cactus necesitan menos agua que las demás, y que en lugares muy calefaccionados necesitan humedad ambiente.
Aplicando ese instinto y la observación podremos ir adecuando los riegos a cada planta, y a cada época del año. Voy a darles unos simples consejos para ayudarles a aquellos que tengan dificultades en esto.

  • Nunca dejar un plato con agua debajo de la maceta. El plato es para recoger el exceso, que debemos luego quitar, o para regar desde abajo, llenando el plato para que la planta tome lo que necesita...y luego quitamos el resto de agua. A excepción de las plantas acuáticas, las raíces necesitan respirar, y el exceso de agua no lo permite, la tierra pierde todo su oxígeno, fomentando la aparición de hongos, pudrición de raíces, pudiendo incluso morir la planta.

  • En la mayoría de las plantas es más beneficioso esperar a que la tierra esté seca para hacer otro riego. Esto se hace imprescindible cuando se trata de plantas crasas.
  • En el caso de ambientes calefaccionados podemos pulverizar agua sobre las plantas diariamente o poner un recipiente con agua cerca de las plantas, la cual se irá evaporando y aportará al ambiente humedad. Otra opción es poner piedrecillas o conchillas en el plato de la maceta, para poner agua en él y que la maceta no esté sumergida en el agua.

  • Para plantas que requieren humedad constante, o riego a diario, hay en el mercado algunos artilugios que permiten un riego gradual y hacen que no tengamos que estar tan pendientes. Uno de esos artilugios son los regadores de porcelana, que constan de un recipiente pequeño con una punta de porcelana porosa que va transpirando el agua que le ponemos dentro. La punta va enterrada en la maceta, y basta con que al regar dejemos ese pequeño recipiente lleno, para asegurar humedad a la planta por un lapso más largo de tiempo.

  • Si el agua de la que disponemos tiene demasiada cal, perjudicara la absorción de algunos nutrientes. Podemos dejar el agua en una garrafa toda la noche para que decante parte de la cal y así mejorar la calidad del agua antes de regar. También podemos aprovechar el agua que transpiran los aparatos de aire acondicionado, que generalmente se recoge en garrafas, y suele ser muy pura, o el agua de lluvia si tenemos la oportunidad de recogerla.
En la última foto, vemos un esquema del fabricante de los dosificadores de riego. Debemos asegurarnos que no quede aire en el conducto para que funcione correctamente.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El Aguacate y sus propiedades

El Aguacate y sus propiedades



Este fruto abunda en tierras andaluzas, en diversas variedades, alguna más conocida que otra, todas con mucho valor alimenticio.
Su sabor y textura mantecosa han contribuido al falso mito de que contiene grasa, esto no es así. El aguacate, es muy beneficioso en enfermedades como la arteriosclerosis, ya que el contenido en grasas es mayoritariamente del tipo monoinsaturada y tiene bajo contenido en hidratos de carbono. Contiene también vitamina K (implicada en la coagulación de la sangre), vitamina C, vitamina E (antioxidante) y vitamina B6 (necesaria en diferentes procesos metabólicos del organismo). Esta última vitamina, junto a las grasas monoinsaturadas y otras vitaminas del grupo B ayudan a regular el colesterol.

El consumo de aguacate se recomienda pues en problemas circulatorios, colesterol, arteriosclerosis, anemia, diabetes y lesiones digestivas.